Antier fuimos al cirujano ortopedista, después de un mes o un poco más de reposo con férula y usando muletas, mi hijo recibió la buena noticia de que no necesita operación, hay solo una mínima posibilidad de que la necesite y en este caso por el frente de la rodilla que es un lugar menos peligroso que detrás. Esta noticia nos dió calma, ahora, después de el estrés, me ha dado mucho sueño, no tengo idea si sea parte de los síntomas del covid que tuvimos, hace unos días, después del día 11, tal vez el día 14 comenzamos con síntomas mi hijo y yo.
Él tuvo fiebre dos días, uno peor que el otro, su fiebre no cedía y tuve que ponerle trapitos con agua tibia, por fin, la fiebre fue cediendo lentamente.
Hoy aún, siento mucho cansancio, mi olfato mejoró casi del todo. Pero tuve dos días muy malos en los que hice dos siestas largas y profundas.
Lo bueno fue que, el temporal de lluvias comenzó y el clima en pleno verano mejora tanto que las noches y mañanas son frescas, no soporto las gripes con tiempo caluroso.
El día que fuimos al doctor solo entró Max con Chris, Fany y yo nos quedamos afuera en un patio muy bonito donde tomé fotos, al principio estaba estresada pero el verde del jardín, las aves cantando y el sonido de las hojas de los árboles me fueron relajando.
Esta hoja amarilla hacía un fantástico contraste en el verde del pasto.
Creo que la gente que tiene cerca jardines vive más tranquila, hace falta el verde de los árboles y el canto de las aves, es relajante.
Cada vez que voy a la casa de mi mamá me gusta sentarme bajo los Nogales, escuchar el sonido de las hojas acariciadas por el viento.
Quizá pronto ya no lo pueda disfrutar, me entristece pero la vida cambia, está llena de altibajos y a mi me ha tocado despedirme de todo. Que más dá.
Que fluya, la vida sigue con o sin nosotros.






