martes, 24 de febrero de 2026

22 de Febrero, un día difícil.

 Cómo están queridas lectoras/es.

Cómo ya sabrán por todo lo que hablo de Jalisco, el hermoso estado al occidente de México, amo este lugar, creo que en ninguna parte de México me he sentido más en casa que aquí. Pero, como todo lugar tiene cosas que no me gustan.

Claro, son cosas que no podemos controlar, por ejemplo lo que sucedió el día 22 de Febrero. Les voy a narrar lo que nosotros vivimos.

Comenzó el Domingo, temprano, eran quizá las 6 de la mañana o al rededor de esa hora cuando me levanté, los niños siguieron dormidos, como todos los domingos, ellos duermen un poquito más. Me cepillé el cabello y me dí una ducha larga de agua fría, al terminar, desperté a los niños y nos comenzamos a preparar para salir.

 Regularmente, los domingos nos gusta almorzar fuera, cuando nos vestimos y salimos a la camioneta, Max limpiaba el parabrisas y fue en ese momento, cuando se escucharon dispararos, nosotros estábamos dentro de la camioneta y con la radio puesta, así que no nos dimos cuenta pero Max nos dijo. 

No le dimos mucha importancia, a veces el sonido de las detonaciones se confunden con celebraciones patronales. Al menos eso quisimos pensar.

Pero al llegar al periférico, había unos hombres muy ¿entretenidos, confundidos, asustados?, No sé, pero grababan algo de lo que nos dimos cuenta hasta llegar justo para dar vuelta e incorporarnos.

Esto fue lo que vimos.


Más atrás de este trailer, había otro pero solo estaba de de forma que bloqueaba el paso por el periférico en dirección al sur. Y bien, pensamos que las cosas no eran nada normales.

Pasamos a un lado de la vía dominical y parecía que habían abandonado todo. 

Hubo poca gente en misa.

Al regresar, el día de paseo se convirtió en día de encierro. Llegamos a casa y por fin encendimos la TV. Había un colapso total de la ciudad. Hubo quema de autos y camiones por la "detención de el capo más peligroso del mundo" le 'llamaban' ya que murió de camino a la Ciudad de México.

 Estuvimos tratando de pasar el rato sin pensar en ello pero la necesidad de mantenernos informados es primero. Eran las dos de la tarde y TODA la ZMG colapsó y no había ni un centro comercial, tiendas, gasolineras, ni si quiera tortillerías abiertas. 

Código Rojo, le llaman.

Todos nos manteniamos tratando de estar tranquilos, quemas aquí, allá, por todas partes, primero en Jalisco, después en otros Estados de la República. ¿El estado más afectado? Jalisco por supuesto.

La noche fue lo más difícil, un silencio sepulcral nos mantenía en vilo. No se escuchaba más que el soplido del viento, un aire extraño y denso, no había ni siquiera perros ladrando. NADA.

Dentro de todo lo que sucedió, hubo mucha gente que ayudó a otros. 

Impresionante es la palabra que yo usaría para describir lo que sucedió, el silencio, las calles completamente vacías, la valentía de muchos.

Ayer igual, hubo muy pocos establecimientos abiertos, la mayoría cerrado. 

Aún seguimos en Código rojo, los niños aún no fueron a la escuela, pero las actividades empresariales ya retomaron la semi-normalidad.

Creo que fue grandioso que la gente hiciera lo que el gobierno les instó, no hubo desorden, no hubo protestas, solo calma.

¡Pero! Cómo somos mexicanos, al final algo nos hace reír, antier en lo que pasaban los desmanes, algunas personas se quedaron justo donde estaban para prevenir mientras los empleados los resguardaban. Y algún gracioso aprovechó...

Riamos juntas 😂😆




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